El boicot en el PAN municipal, los números de Santiago y la presión en el congreso a Zoe por el mal servicio del IMSS

POR HORUS | La Columna

Vaya espectáculo el que se armó en el panismo capitalino. Y es que cuando las encuestas no ayudan, las ideas escasean y la candidatura nomás no llega, siempre queda el viejo recurso de sacar los camiones, fabricar una protesta y hacer mucho ruido para ver si así las matemáticas cambian.

Según la información que circuló, operadores de Rafa Loera habrían movilizado a exseccionales del PRI para intentar reventar la reunión informativa del PAN capit

alino sobre posibles alianzas electorales. Pancartas prefabricadas, acarreo y reclamos sobre selección de candidatos… aunque, curiosamente, la reunión no era para eso.

O sea, se convocó para hablar de alianzas y algunos llegaron con ganas de hacer casting para una película titulada “El regreso del acarreo tricolor”.

La maniobra, atribuida a Loera y a su entorno político, habría contado además con la participación de estructuras vinculadas al PRI. Y ahí es donde la cosa se pone sabrosa: porque si algo necesita el PAN rumbo a 2027 es unidad, no importar métodos que durante décadas fueron criticados por los propios panistas.

Eso sí, la dirigencia capitalina aparentemente no quiso jugar a las vencidas y optó por algo mucho más sencillo: dejar entrar prioritariamente a quienes realmente tenían registro como militantes activos.

Traducido al idioma de la política: si no eres parte de la asamblea, al menos no pretendas convertirte en protagonista de ella a punta de boicot.

Y mientras algunos parecen empeñados en dinamitar la casa desde adentro, las encuestas siguen hablando.

Porque mientras unos llevan pancartas, otros llevan números.

Santiago, arriba y creciendo

De acuerdo con la medición más reciente de Gobernarte, Santiago de la Peña se mantiene al frente de las preferencias internas del PAN para la candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua.

Y aquí está lo que seguramente no le está haciendo mucha gracia a más de uno: De la Peña habría pasado de 19.9 por ciento en noviembre de 2025 a 33.7 por ciento en octubre de 2026.

Es decir, un crecimiento de 13.8 puntos porcentuales.

Mientras tanto, César Jáuregui aparece con 21.4 por ciento y María Angélica Granados con 20.9 por ciento.

Así que, mientras algunos intentan resolver las diferencias políticas a gritos y con camiones, Santiago parece estar haciendo algo mucho menos escandaloso: subir en las encuestas.

Y eso, en política, suele ser bastante más incómodo que cualquier protesta.

Pero hay otro dato todavía más interesante: la intención de voto por el PAN en la capital habría aumentado de 40.5 a 53.1 por ciento en el mismo periodo.

Más de 12 puntos de crecimiento para la marca.

Entonces el panorama parece bastante sencillo: el PAN tiene una marca que recupera terreno, un aspirante que encabeza las preferencias y varios perfiles compitiendo por la candidatura.

Lo único que falta es que algunos entiendan que una elección se gana convenciendo electores, no espantándolos.

Falomir: aquí nadie se pelea… aunque algunos quieran

Y en medio de este sainete interno apareció Alan Falomir para ponerle un poco de sensatez al asunto.

El director ejecutivo de la JMAS y aspirante a participar en el proceso de 2027 dejó claro que no piensa bajarse de la contienda, pero también que su prioridad es mantener la unidad del PAN.

Nada de pleitos.

Nada de guerras internas.

Nada de regalarle espectáculo a Morena.

“Los de enfrente, los guindas, se van a quedar con las ganas de ver un pleito o un enfrentamiento”, dijo.

Y vaya que el mensaje tiene destinatario.

Porque si algo puede pedir la oposición es que el PAN se fracture solo. No necesitan hacer campaña si los panistas deciden convertirse en sus propios adversarios.

Falomir, además, confirmó reuniones con Santiago de la Peña para construir acuerdos y fortalecer un equipo rumbo al próximo proceso electoral.

Y también dejó claro que Marco Bonilla cuenta con su respaldo.

Es decir, mientras algunos buscan la manera de incendiar la casa, otros ya están pensando en cómo reforzarla.

Y hablando de política, hay escenas que contrastan bastante con el pleito partidista.

La gobernadora Maru Campos llegó a Palacio de Gobierno y se encontró con estudiantes de primaria que realizaban un recorrido por el Centro Histórico. Los niños se acercaron, conversaron con ella y pidieron una fotografía.

Nada de acarreados. Nada de pancartas. Nada de consignas. Solamente ciudadanos.

Y poco después, una mujer se acercó para agradecerle personalmente la atención médica recibida mediante MediChihuahua por un padecimiento de cáncer.

Hasta su madre intervino por teléfono para agradecerle a la gobernadora.

Son de esas escenas que, en política, dicen más que cien discursos.

Porque una cosa es la grilla y otra la percepción que tiene la gente cuando encuentra resultados o atención en momentos difíciles.

Y después de los abrazos y las fotografías, Maru regresó al trabajo: encabezó la Mesa Estatal de Construcción de Paz.

Y en el Congreso: Alfredo contra Zoé

Mientras tanto, en la cancha del Congreso, Alfredo Chávez volvió a cargar contra el IMSS.

El diputado calificó como una “gran simulación” el abasto de medicamentos y lanzó duras críticas contra Zoé Robledo.

La acusación de fondo es sencilla: que cuando llega el director general a Chihuahua aparecen medicamentos y, cuando se va, vuelve la realidad cotidiana de pacientes y trabajadores.

Chávez incluso cuestionó si el propio director del IMSS se atendería en el Hospital Morelos.

La pregunta, por supuesto, lleva jiribilla.

El legislador también respaldó las protestas del personal médico y exigió mejores salarios e insumos.

Y ahí sí hay un punto que no debería perderse entre la grilla partidista: médicos, enfermeras y personal administrativo pueden tener diferencias políticas con quien sea, pero si no tienen medicamentos, equipo e insumos para atender a los pacientes, el problema deja de ser partidista y se convierte en un problema de servicio público.

Aras: ahora sí, ¿o seguimos esperando?

Y para cerrar el recorrido político de este martes, el caso Aras volvió a ocupar los reflectores.

Santiago de la Peña y Gilberto Loya asumieron el compromiso de presentar resultados sobre el caso en un plazo máximo de 15 días, además de coordinarse con el Tribunal Superior de Justicia para intentar destrabar los asuntos pendientes.

Fue prácticamente en compromiso de avanzar en los pendientes que el anterior fiscal dejó atorado

Quince días. En política, eso puede parecer una eternidad o un suspiro.

Para las víctimas de Aras, seguramente son quince días demasiado largos.

La expectativa ahora está puesta en que el compromiso se convierta en resultados y no termine engrosando esa enorme colección de promesas que, después de tantos años, ya podrían formar su propia carpeta de investigación.

En resumen

Cuando no alcanzan los votos, aparecen los camiones y boitcots
Cuando no alcanzan las encuestas, aparecen las pancartas.
Y cuando tampoco alcanza la política, siempre queda el escándalo.

 

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